Cómo adaptar las actividades de matemáticas

¿Alguna vez habéis encontrado en un libro o en Internet alguna actividad chulísima para hacer con vuestros hijos o vuestros alumnos? A mí me pasa muy a menudo; encuentro alguna actividad que creo que es divertida e interesante para hacer y que además incluye fichas o tarjetas listas para imprimir y usar, de forma que no tengo que perder tiempo construyéndolo yo misma. Sin embargo, prácticamente nunca me sirven tal las encuentro y tengo que hacer algún cambio.

Por esta razón he decidido inaugurar la sección “¿Cómo aprendemos?” para hablar de cómo y por qué adaptar las actividades de matemáticas que podemos encontrar para que se adapten mejor a las distintas necesidades de aprendizaje.

¿Por qué no me sirven tal cual?

Hay diversas razones por las que no he podido utilizar las actividades que me gustan tal cual las encuentro. Algunas de ellas son las siguientes:

Tienen instrucciones escritas que hace falta leer. Esto no es ningún problema cuando trabajas con niños grandes y adultos, pero una actividad puede ser interesante para algún niño que aún no sabe leer o que no lo hace fluidamente. Él no saber qué dice supone una barrera para hacer la actividad. Por supuesto puede haber un adulto cerca que le lea el texto, pero si vas a utilizar la actividad en una clase con muchos niños y quieres que estos trabajen de forma autónoma en distintos rincones a la vez, la cosa se complica.

También puede pasar que el texto esté en otro idioma. Aquí el problema es similar al del punto anterior. Evita que el alumno se ponga a hacer la actividad de forma espontánea y le hace dependiente de alguien que entienda lo que pone.

En otros casos la actividad viene explicada de forma que el alumno no la entiende. Puede que utilicen frases muy largas, vocabulario con el que el alumno no esté familiarizado, que dé lugar a dobles interpretaciones… Los motivos pueden ser de lo más variados y cambian de una persona a otra.

Otro problema grande es que algunas actividades requieran hacer muchos pasos intermedios distintos. Para alguien que domina determinadas destrezas estos pasos pueden parecer triviales y no darse cuenta de ellos, pero para quién no domina la materia pueden resultar engorrosos y hacer que pierda el hilo en mitad del proceso. Este es un tema bastante complejo y difícil de explicar de forma breve, así que escribiré una entrada explayándome más y poniendo un ejemplo de cómo adapté las fichas de “mini ARCO” para que las utilizaran mis hijas cuando eran más pequeñas.

Por último quiero hablar de algunas actividades que necesitan que el alumno domine algún conocimiento que aún no tiene. Este tema también es muy complejo, porque efectivamente hay cosas que no puedes hacer si no dominas otras antes, por ejemplo no puedes sumar si no dominas antes el concepto de cantidad. Pero sí que hay cosas que se pueden aprender antes que otras sin ningún problema.

Estamos acostumbrados a que el programa de estudios nos diga que un niño con determinada edad tiene que aprender determinadas cosas porque ya sabe otras del año anterior y que hay una secuencia lineal de conocimientos, pero la realidad no resulta para nada así. Ni todas las personas aprendemos a la vez las mismas cosas, ni el aprendizaje es un hecho lineal.

Aprender se parece más a una telaraña que a una línea con un montón de paradas intermedias que debes pasar y que como ya te sabes no necesitas volver a visitar. Aprender implica conectar conocimientos entre ellos, volver a cosas que ya sabías para verlas desde otro punto de vista, descubrir cosas que te explicaron pero no llegaste a comprender y darles sentido, practicar cosas que ya sabes para hacerlas mejor… Así que si no sabes algo ¿porqué debería ser un obstáculo para el aprendizaje de otros conocimientos que no están relacionados?

Además de estas razones, podéis encontraros con otras muchas en caso de trabajar con personas con alguna dificultad añadida: daltonismo, problemas de movilidad fina, dislexia…

Conocer las necesidades de a quién va dirigida la actividad.

Para que las actividades os funcionen lo primero que tenéis que hacer es conocer la persona a quién va dirigida.

No es lo mismo trabajar con alguien que necesita moverse todo el tiempo, que con alguien que puede estar sentado mucho rato. Algunas personas necesitan actividades cortas porque si no se aburren y otras se emocionan y quieren más. Hay quién entiende bien las explicaciones con palabras y quien necesita ver y hacer algo para comprenderlo.

Como las circunstancias son de lo más variado, es importante observar y escuchar al alumno para descubrir cómo aprende y que cosas le dificultan el aprendizaje. Una vez sabes las limitaciones y condicionantes es fácil hacer pequeñas modificaciones en la actividad para que esta resulte más atractiva o menos compleja de realizar.

Ejemplo práctico: Adaptar unas tarjetas de instrucciones para niños que no saben leer.

Para ilustrar todo el rollo que acabo de explicar voy a poneros un ejemplo de cómo he adaptado unas tarjetas para hacer puzles con los Pattern Blocks que encontré en Internet para que las utilizara mi hija pequeña.

Y tal y como os acabo de explicar, lo primero es saber a quién va dirigida la actividad, así que voy a poneros en situación.

A mi hija pequeña le encantan los puzles, puede pasarse horas haciéndolos y se le dan bastante bien, así que pensé que le encantarían. El problema es que no sabe leer aún, así que aunque el texto estuviera en español no podría usar las tarjetas. Además, si le das más de una instrucción a la vez “se le lía la cabeza” y deja de hacer lo que está haciendo.

La solución para que pudiera utilizar las tarjetas sin necesidad de crearme unas nuevas desde cero fue muy sencilla. Aprovechando que las tarjetas tienen dibujadas las piezas que hacen falta en cada puzle sólo tuve que añadir con bolígrafo un número para indicar cuantas piezas de cada tipo son necesarias.

Tarjetas con rompecabezas. He escrito los números junto al dibujo de las piezas para que puedan utilizarlo niños que no saben leer
Tarjetas con rompecabezas. He escrito los números junto al dibujo de las piezas para que puedan utilizarlo niños que no saben leer

Una vez tiene las piezas que necesita, le da la vuelta a la tarjeta y ve que figura tiene que formar con ellas. De esta manera tiene los dos datos necesarios (qué piezas necesito y qué tengo que construir) en dos lugares diferentes y no se hace un lio al seguir las instrucciones.

Parte trasera de las tarjetas con el dibujo de la figura que hay que formar
Parte trasera de las tarjetas con el dibujo de la figura que hay que formar

Por supuesto esta adaptación sirve para el caso concreto de mi hija, cada caso necesita una adaptación específica.

Por ejemplo, si la hubiera adaptado para alguien que aún no reconoce los números escritos, habría dibujado en la tarjeta tantas piezas de cada tipo como necesitara para cada puzle. De adaptarla para alguien que puede entender varios pasos sin liarse no habría necesitado dibujar la figura a construir en la parte de atrás y habría podido hacerlo en la misma cara. De hacerlo para alguien que sabe leer pero no inglés tal vez habría escrito el texto traducido en unas hojas en lugar de imprimir las tarjetas….

Resumiendo

He elegido este ejemplo en concreto de cómo adaptar una actividad matemática porque es rápido y simple, pero para quién tiene que hacer la actividad supone una gran diferencia.

A veces nos complicamos la vida y perdemos mucho tiempo intentando hacer más accesible o atractiva una actividad, cuando con un poco de imaginación y un mínimo esfuerzo puedes permitir a alguien seguir descubriendo cosas nuevas, sorteando las dificultades que encuentra en el aprendizaje.

La clave de todo está en observar al alumno durante el proceso de aprendizaje, cómo funciona su cabeza y qué proceso sigue, y no fijarnos solo en si da la respuesta correcta. De esta manera conseguimos identificar qué dificultades tiene en el aprendizaje, qué conocimientos tiene que reforzar y podemos sortear los “problemas”.

Así que os aconsejo que no utilicéis las actividades que encontréis en esta y otra web tal cual: adaptarlas a lo que sea más conveniente en vuestro caso. Y de paso ponédmelo en comentarios, que aún no os habéis animado ninguno a escribirme nada y me siento un poco sola 🙂

2 pensamientos en “Cómo adaptar las actividades de matemáticas”

  1. Me ha encantado Sara! Como tus talleres que también me encantan. Y la web! Creo que voy a ser seguidora fuel de ahira en adelante.
    Gracias mil por las ideas y la explicación pormenorizada.

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